Para un animal de unos tres kilos, se necesitan tres cuartos de vino blanco y medio litro de aceite.
Se corta el baifo en pedazos más bien pequeños, se salan profusamente y se colocan en una hondilla. Se le espolvorea con tres cucharadas de pimentón y con unos picaditos generosos de tomillo y romero.
Se reparten entre la carne los ajos sin pelar de media cabeza y se hace lo mismo con unas lascas de pimienta picona.
Se riega todo con vino y con aceite y se remueve bien para que la carne se imprenge en todo el adobo.
Se deja macerar un mínimo de 24 horas.
Al día siguiente, se van sacando los trozos de carne y se fríen por tandas en aceite abundante.
